Despuntó el lucero del alba, y Meher, el guerrero, no supo qué hacer. La pareja, abrazada en un lienzo de acuarelas, permanecía inmóvil, apenas un murmullo de cascadas en follaje de hojas.
- Es este mi destino?.- preguntó Meher.
- No lo se – respondió el Ángel.- el destino… es una delgada línea entre lo que tenemos que hacer, y lo que queremos hacer, y lo que nos dicen que debemos hacer, la decisión es elegir… Un sabio dijo: el futuro está en movimiento.
- No se que me pasa, no quiero estar aquí. No me siento protector de nadie ahora, ni siquiera de mi mismo. – su rostro contrariado, lo mismo que sus palabras.
- Eres lo que piensas, y lo que sientes.
- Ellos saben cómo protegerse, él es un gran mago, y un gran Señor… me han hablado de su historia. Yo he estado también en el lugar dónde más tarde la princesa estuvo, la orilla del mar, el medio entre los tres rumbos, y el cuarto atemporal, que me has contado, yo no he podido llegar a sentirlo.
El ángel lo observó, observó el seño fruncido, y la disconformidad, en frustración que el guerrero mantenía. Cuatro mundos, y todos los infinitos que hay.
- Mira mi Espada, - continuó el guerrero - Ave Sagrada, ella ha bebido la sangre de muchos enemigos, he participado en batallas rojas, salpicadas de odio, mi pecho aún tiene la furia de la lucha en las venas. Y, la pureza de mi corazón necesita ser… pasada por fuego. No quiero estar en el despertar. Simplemente no quiero, no se si debo… otra vez, no se.
- No es algo en lo que pueda ayudarte, guerrero.
- Debo partir a la orilla del mar, necesito meditar, no quiero estar aquí. No seré útil. Primero tengo que unificar mi interior, sino solo seré… una piedra de tropiezo en el camino de éstos nobles, que merecen toda la honra.
- Has caminado por el desierto, has participado en batallas. Acaso no es lo que querías? Has recordado y memorado el por qué de tu herida, y has vuelto a ver-¿Qué es lo que quieres?
- Ojala lo supiera.
Y diciendo esto, montó en su caballo y se alejó a todo galope hacia el sur.
Una sombra de polvo y hojas se levantó en la aurora, marcando la figura, cada vez más pequeña del jinete, que huyó de un destino, y hurgó en el suyo propio.
A veces, una decisión puede hacer que el camino sea más difícil, pero al fin, tal vez el guerrero llegue a la comprensión de su yo infinito, si encuentra el instante eterno en la naturaleza infinita de las cosas… del Universo.
Y ese ser sin nombre, que quedó mirando el altar de los sueños, y a los amantes abrazados, detuvo el tiempo recordando… en el medio de esta historia, un principio, un paso.
- Es este mi destino?.- preguntó Meher.
- No lo se – respondió el Ángel.- el destino… es una delgada línea entre lo que tenemos que hacer, y lo que queremos hacer, y lo que nos dicen que debemos hacer, la decisión es elegir… Un sabio dijo: el futuro está en movimiento.
- No se que me pasa, no quiero estar aquí. No me siento protector de nadie ahora, ni siquiera de mi mismo. – su rostro contrariado, lo mismo que sus palabras.
- Eres lo que piensas, y lo que sientes.
- Ellos saben cómo protegerse, él es un gran mago, y un gran Señor… me han hablado de su historia. Yo he estado también en el lugar dónde más tarde la princesa estuvo, la orilla del mar, el medio entre los tres rumbos, y el cuarto atemporal, que me has contado, yo no he podido llegar a sentirlo.
El ángel lo observó, observó el seño fruncido, y la disconformidad, en frustración que el guerrero mantenía. Cuatro mundos, y todos los infinitos que hay.
- Mira mi Espada, - continuó el guerrero - Ave Sagrada, ella ha bebido la sangre de muchos enemigos, he participado en batallas rojas, salpicadas de odio, mi pecho aún tiene la furia de la lucha en las venas. Y, la pureza de mi corazón necesita ser… pasada por fuego. No quiero estar en el despertar. Simplemente no quiero, no se si debo… otra vez, no se.
- No es algo en lo que pueda ayudarte, guerrero.
- Debo partir a la orilla del mar, necesito meditar, no quiero estar aquí. No seré útil. Primero tengo que unificar mi interior, sino solo seré… una piedra de tropiezo en el camino de éstos nobles, que merecen toda la honra.
- Has caminado por el desierto, has participado en batallas. Acaso no es lo que querías? Has recordado y memorado el por qué de tu herida, y has vuelto a ver-¿Qué es lo que quieres?
- Ojala lo supiera.
Y diciendo esto, montó en su caballo y se alejó a todo galope hacia el sur.
Una sombra de polvo y hojas se levantó en la aurora, marcando la figura, cada vez más pequeña del jinete, que huyó de un destino, y hurgó en el suyo propio.
A veces, una decisión puede hacer que el camino sea más difícil, pero al fin, tal vez el guerrero llegue a la comprensión de su yo infinito, si encuentra el instante eterno en la naturaleza infinita de las cosas… del Universo.
Y ese ser sin nombre, que quedó mirando el altar de los sueños, y a los amantes abrazados, detuvo el tiempo recordando… en el medio de esta historia, un principio, un paso.


1 comentarios:
Ha regresado la magia. Cuánto me alegro!!! Abrazos.
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