PRINCESA DARIAK Copyright 2007

sábado, julio 25, 2009

Sin comienzo


El espíritu de la nada, sin nombre, alcanzó los ojos en su memoria, todo. Ángel sin Nombre. Él es él. Detrás el día no había pasado, y vivió, lo ya vivido desde la mirada instintiva del recuerdo, de lo que regresó, y sin haberse ido. Azuzó el fuego del amanecer...

“Más allá de lo conocido en sueños, en historias narradas, una oculta se revela en un mundo que no inventamos, universo que recrea en aquellas sierras verdes, donde la gramilla crece en la cima de las montañas, bosques y océanos, sumergidos en los abismos de la mente, en el refugio del alma. Ceremonia de túnicas relumbrantes en índigos y lilas, y rojo, junto al arco, semicírculo que completa en perfecto crepúsculo, portal, un sol signado en rojo, una luna de pétalos blancos.

Atardecer sentenciado por el horizonte, oración, tiempos en un continuo, la voz secreta del cielo, luna llena reflejada, un rayo, un despertar.

El umbral donde renacen todos los paisajes, altar y cuna. Los astros se alinearon en eclipse, entonces en sombras pudieron ver su mutua luz, presenciando el origen. En sincronicidad, propósito sin distancia. Luz en luz, entendiendo sin preguntar, respondiendo, el futuro es pasado.

Todo el tiempo es el tiempo infinito en uno. Sin medidas que lo juzguen". El ángel escribió con su dedo en la tierra, en el polvo, un signo de eternidad.

jueves, junio 18, 2009

Elegir


Despuntó el lucero del alba, y Meher, el guerrero, no supo qué hacer. La pareja, abrazada en un lienzo de acuarelas, permanecía inmóvil, apenas un murmullo de cascadas en follaje de hojas.
- Es este mi destino?.- preguntó Meher.
- No lo se – respondió el Ángel.- el destino… es una delgada línea entre lo que tenemos que hacer, y lo que queremos hacer, y lo que nos dicen que debemos hacer, la decisión es elegir… Un sabio dijo: el futuro está en movimiento.
- No se que me pasa, no quiero estar aquí. No me siento protector de nadie ahora, ni siquiera de mi mismo. – su rostro contrariado, lo mismo que sus palabras.
- Eres lo que piensas, y lo que sientes.
- Ellos saben cómo protegerse, él es un gran mago, y un gran Señor… me han hablado de su historia. Yo he estado también en el lugar dónde más tarde la princesa estuvo, la orilla del mar, el medio entre los tres rumbos, y el cuarto atemporal, que me has contado, yo no he podido llegar a sentirlo.
El ángel lo observó, observó el seño fruncido, y la disconformidad, en frustración que el guerrero mantenía. Cuatro mundos, y todos los infinitos que hay.
- Mira mi Espada, - continuó el guerrero - Ave Sagrada, ella ha bebido la sangre de muchos enemigos, he participado en batallas rojas, salpicadas de odio, mi pecho aún tiene la furia de la lucha en las venas. Y, la pureza de mi corazón necesita ser… pasada por fuego. No quiero estar en el despertar. Simplemente no quiero, no se si debo… otra vez, no se.
- No es algo en lo que pueda ayudarte, guerrero.
- Debo partir a la orilla del mar, necesito meditar, no quiero estar aquí. No seré útil. Primero tengo que unificar mi interior, sino solo seré… una piedra de tropiezo en el camino de éstos nobles, que merecen toda la honra.
- Has caminado por el desierto, has participado en batallas. Acaso no es lo que querías? Has recordado y memorado el por qué de tu herida, y has vuelto a ver-¿Qué es lo que quieres?
- Ojala lo supiera.
Y diciendo esto, montó en su caballo y se alejó a todo galope hacia el sur.
Una sombra de polvo y hojas se levantó en la aurora, marcando la figura, cada vez más pequeña del jinete, que huyó de un destino, y hurgó en el suyo propio.
A veces, una decisión puede hacer que el camino sea más difícil, pero al fin, tal vez el guerrero llegue a la comprensión de su yo infinito, si encuentra el instante eterno en la naturaleza infinita de las cosas… del Universo.

Y ese ser sin nombre, que quedó mirando el altar de los sueños, y a los amantes abrazados, detuvo el tiempo recordando… en el medio de esta historia, un principio, un paso.